
Tras haber leido los comentarios de nuestras queridas lectoras, no puedo dejar de entregar mi humilde opinión.
Mi experiencia como madrastra ha sido de muchos cambios, altos y bajos, y muy malos momentos... y creo que he sido capaz de superar todo gracias al enerme amor que le tengo a mi marido y creo que nadie sabe por lo que se pasa si no se ha vivido. Antes de ser madrastra yo me ponía en el caso y decía que no me sería difícil, pero una vez que lo fui... ufff les juro que me ha costado.
Cuando yo conocí a mi marido sabía que tenía un hijo y lo acepté con su mochila, y vivía con él. Las cosas al principio no fueron tan complicadas, porque el niño era más pequeño y su madre no existía, la muy desnaturalizada (y me doy el lujo de llamarla así porque ninguna madre que se aprecie como tal deja abandonado a su hijo) nunca se aparecía, mi marido casi tenía que obligarla a ver a su hijo y que le entregara un poco de afecto.
Muchas veces yo me siento culpable de que mi marido hoy no viva con su hijo, porque mientras yo pololeaba con mi marido me hice cargo de su hijo como si fuera mio, en el sentido de preocupación, lo ayudaba con la tareas, le compraba las cosas que le faltaban para el colegio, lo llevaba al doctor, entre miles de cosas que hice. Fue eso lo que hizo que la estúpida se pusiera celosa de mi y en varias ocasiones le decía a mi suegra que me odiaba porque ella creía que yo quería ser la madre de su hijo, y la muy tonta no se da cuenta de que yo sólo le estaba entregando los cuidados básicos a un niño cuya madre lo dejó abandonado durante tres años. Tras esto ella, cuando se enteró que mi marido y yo nos casaríamos, extrañamente le dieron ganas de ser madre nuevamente. Hoy ella vive con su hijo.
Yo siempre me postergué en todo sentido para que mi marido y su hijo no sufrieran, me callé miles de veces, me dejé pasar a llevar, me entregué en un 100% y ahora debo reconocer que me equivoqué. Yo siempre me preocupé de la felicidad de mi marido, de no preguntar, de no enojarme, de no decir nada cuando encontraba las cosas injustas, de ser segunda prioridad, también siempre me preocupé de la felicidad de su hijo, me preocupé de siempre tener cuidado y nunca hablar mal de su madre, de que nunca sintiera que la encuentro un asco, porque lamentablemente él no tiene la culpa de ser su hijo, siempre me preocupé de que nunca le faltara nada, de celebrale sus cumpleaños, comprarle sus cosas para el colegio, etc etc etc, pero mi sicóloga la otra vez me dijo tu te preocupas demasiado por los demas y me preguntó ¿quién se precupa de tu felicidad?
Por eso les digo que le agradezco a Dios poder desahogarme con mi amiga madrastra, mi sicóloga y nuestro blog y poder tener la libertad de llamar tarada a la más tarada del mundo...
A nuestra lectora que es hija, le digo que no sólo somos los hijos los que sufrimos, porque también soy hija, y me doy cuenta de muchas cosas y lo otro que me tranquiliza es que el hijo de mi marido me aprecia porque nunca en mi vida he hecho algo que pueda perjudicarlo o tu crees que a él le digo que considero a su madre la mujer más desnaturalizada de este mundo???
Lo otro, es que el titulo de madrastra me lo he ganado con mi sudor, y si el hijo de mi marido hoy me quiere es porque he sido una buena persona. Tampoco hay resentimiento, lo que sí reconozco es que nunca podré aceptar a una persona que no es capaz de aceptar a un niño y todo lo conlleva, sobretodo si es la madre.
Fue muy bueno leer la opinión tuya, pero me da pena que no te das cuenta de que detrás de este blog hay dos mujeres que se la juegan por el amor, entiendo también el dolor que tu sientes, pero me gustaría ver en tus palabras un poco de empatía hacia nosotras.
Me gustaría en serio que te pusieras en el lugar de una mujer que ama profundamente y no en el de hija, y que nos sigas lleyendo y dando tu opinión, y me gustaría que leyeras nuestro blog desde una perspectiva más integral y abierta.
La madrastra del niño



